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Dejemos que los niños sean niños

¿Te has dado cuenta que sin dolo y de manera inconsciente como mamás y adultos tendemos a que nuestros hijos vayan en contra de su naturaleza, su biología y de sus propias etapas de desarrollo?

 

«Si tú estas bien, tus hijos están bien».

 

Tenemos un afán de controlarlos, poner nuestras necesidades por encima de las suyas y de ponerles altas expectativas. Solemos pedirles comportamientos como si fueran adultos. Olvidamos que son niños y que la naturaleza de los niños es que corran, griten, salten, exploren, indaguen, cuestionen, que dejen el pañal a su ritmo, entre otras cosas. Esto es respetar su biología y honrar cada etapa de desarrollo por la que pasan nuestros hijos. Nuestras preocupaciones, miles de actividades y el afán de tener todo “en disque control” no nos permite valorar, apreciar, disfrutar e inclusive festejar que nuestros hijos se estén desenvolviendo sanamente y de acuerdo a la etapa de desarrollo por la que esta pasando.

Dejamos de ver que eso y por el contrario los queremos mantener tranquilos, quietos, entretenidos (tv, ipad, celular), queremos que nos den la menor lata posible para que nosotras podamos hacer nuestras cosas. ¿te das cuenta que les estamos pidiendo que dejen de ser ellos, que dejen de ser niños?

Los saturamos de una cantidad de límites (por todo y por nada) porque es lo más cómodo para nosotras y para mantenerlos en control. Es más fácil decir “no” a acompañar, dar mirada, presencia, amor, respetar (gustos, preferencias, etapas de desarrollo), escuchar, etc.

Ahora bien, ¿por qué nos cuesta tanto trabajo dejar que sean niños?
Con toda certeza se debe a que de niñas fuimos tratadas de la misma manera en la que tratamos a nuestros hijos. Es decir, nuestros papás seguramente nos limitaron, condicionaron, juzgaron, criticaron, rechazaron ante determinados gustos, preferencias y/o comportamientos y, por lo tanto, es algo que vimos y aprendimos en casa. Hoy de adultos repetimos la historia sin dolo e inconscientemente porque nadie nos enseñó y nos sensibilizó de la importancia de respetar a los niños, de respetar sus ritmos, de respetar su biología y de respetar cada una de las etapas de desarrollo de nuestros hijos. Nadie nos enseñó el verdadero significado del “amor incondicional”. 

Se que muchas veces el dar amor, presencia, contención, acompañamiento, mirada, escucha puede ser mucho para nosotras, Puede llegar a sofocarnos, asfixiarnos y hasta nos dan ganas de salir corriendo. Sin embargo, es importante que nos demos cuenta que esto es algo de nosotras y que nuestro hijo no tiene porque pagar los platos rotos. Si somos más compasivas con nosotras mismas y logramos poco a poco entender desde donde actuamos nos será más fácil ir haciendo ajustes para darle a nuestro hijo lo que realmente necesita de nosotras. Si nosotras lo continuamos limitando, controlando y seguimos yendo en contra de su naturaleza, biología y etapas de desarrollo será detonador de frustración e impotencia lo cual se reflejará a través de “desbordes emocionales” (conocidos como comúnmente como berrinches, pataletas y/o rabietas).

Permitamos a nuestros hijos ser niños libres, permitamos a nuestros hijos disfrutar de su infancia. Además, recordemos que la infancia es la parte más importante para nuestros hijos ya que es cuando se hacen la mayor cantidad de conexiones neuronales para que se de un adecuado aprendizaje. Por lo mismo es de vital importancia que les permitamos que se desarrollen de acuerdo a su edad. Solo de esta manera lograrán desarrollar y/o consolidar su carácter, capacidades, habilidades, destrezas, pasiones y valores. Es cuando aprende a conectarse o desconectarse emocionalmente de si mismo y también de los demás. Es cuando se establecen los cimientos de una adolescencia o adultez sana o tóxica.

Así que te invito a que hagamos que su infancia sea memorable y dejemos huellas positivas en nuestros hijos Esta en nosotras darles el mejor regalo de vida que quizás ni tú ni yo tuvimos de ser Niños Libres. Niños Plenos®.

NIÑOS LIBRES de gritos, castigos, golpes, amenazas, juicios, criticas, sermones, culpas, limitaciones, condicionamientos, altas expectativas… que muchas veces sin dolo y de manera inconsciente como mamás depositamos en nuestros hijos. Nos terminamos desquitando con “la persona más valiosa en nuestra vida”. NUESTRO HIJO.

De esta manera, siendo NIÑOS LIBRES podrás dejar NIÑOS PLENOS, que se vistos, conectados (con ellos mismos y contigo), tomados en cuenta, valorados, amados incondicionalmente, escuchados, respetados, aceptados, empoderados positivamente felices y LIBRES.

Así que te invito a que haya…

«Si tú estas bien, tus hijos están bien».

Recuerda: Solo si estás 100%  CONVENCIDA, DECIDIDA Y COMPROMETIDA , en ser una Mamá Libre (patrones de crianza obsoletos, creencias, heridas de infancia, altas expectativas, culpas y perfección) y una Mamá Plena  (que se ama, valora, se cuida, es segura de sí misma, ecuánime y que vive en paz, armonía y equilibrio) podrás dejar  en este mundo Niños Libres.Niños Plenos®.

«Si tú estas bien, tus hijos están bien» 

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Vanessa Mercado
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