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Burn out materno

Cuando se habla de “burn out” la mayoría de las veces se enfoca al agotamiento profesional. Sin embargo, también existe el agotamiento materno del cual casi nadie habla, es acumulativo y no tiene fecha de caducidad. El rol como mamá es de mucho estrés, frustrante, rutinario, conlleva mucha responsabilidad y organización. Requiere ser multitask y tener la habilidad de continuar con tus actividades aún cuando haya muchas interrupciones por parte de nuestros hijos. Ya sin mencionar que es un rol que tiene poco o nulo reconocimiento además de ser demandante 24/7 y 365 días del año.

 

Como mamás nos sentimos muchas veces impotentes, estresadas y sobre todo agotadas. En muchas ocasiones es frustrante porque repetimos las cosas mil veces y ya que sentimos que acabamos, volvemos a empezar. Es rutinario, ya que la rutina les da claridad a nuestros hijos. 

 

En la generalidad nos la tenemos que arreglar solas y si tenemos un esposo que desempeña su rol como papá esta increíble, porque logramos apoyarnos en él. Aunque seamos sinceras, “la mamá, es la mamá” y jamás, aunque nuestro esposo sea co-partícipe siempre la carga esta más en la mamá.

 

¿Qué pasa después de un tiempo? Como mamá tenemos un cansancio acumulado, jamás recuperamos las horas de sueño que nos faltaron, sentimos que estamos como zombies y en piloto automático. La irritabilidad está a flor de piel explotamos por todo y por nada.

 

No atendernos hace que la liga se estire, hasta que se rompe. Y…¿sabes quién termina pagando la factura? Nuestros hijos 😭.

 

Termina saliendo la Mamá Ogro® con nuestros hijos y al final nos sentimos fatal y con una enorme culpa. 

 

Identifica en que etapa del Burn out materno te encuentras:

 

Etapa 1. ENERGÍA BAJA.

Se presenta cuando tenemos un agotamiento emocional y físico por la necesidad de irnos adaptando permanentemente.

 

Si en esta fase, no logramos encontrar apoyo y liberar nuestra sobre carga de estrés, entonces pasamos a la siguiente etapa de manera muy rápida.

 

Etapa 2. DESPERSONALIZACIÓN Y DESCONEXIÓN

Llegamos a esta etapa, la única salida que encontramos es separarnos emocionalmente (lo hacemos inconscientemente) de lo que nos genera estrés. De esta manera evitamos que haya fugas de energía, para asi poder continuar con las actividades de las cuales por ningún motivo nos podemos librar “son mandatorias”

 

Cuando se hacen las cosas en piloto automático y de manera permanente, terminamos desconectándonos afectivamente de nuestros hijos.

 

En algunas ocasiones, podemos terminar sintiéndonos solas y caer en depresión. Cuando se cae en depresión, evidentemente se vuelve un foco rojo y hay que atenderlo inmediatamente. Durante la depresión es común sentirse totalmente incapaz de hacer las cosas por más sencillas que sean.  

 

Etapa 3. NUNCA DIGAS NUNCA

Así poco a poco y sin darnos cuenta, nos vamos acercando a un estadio al cual nunca no hubiera querido llegar. Nos volvemos irritables, impacientes, intolerantes, sentimos mucha impotencia y frustración.

 

¿Qué pasa? termina siendo una olla exprés y sale nuestra Mamá Ogro® (aunque en el fondo no queríamos que pasara) cayendo en: gritos, castigos, nalgadas, manotazos, amenazas (1,2,3), time out o “tiempo fuera”. Es decir, se vuelve parte del día a día. Y al final, terminamos sintiéndonos culpables. Nos damos cuenta que la mamá que somos vs la que nos imaginábamos o queremos ser son totalmente distintas.

 

En esta etapa, nos sentimos poco motivadas, desvalorizadas, nos sentimos poco valoradas e incluso llega a afectar nuestra autoestima. Dejamos de ver y de valorar todo lo que hemos hecho y logrado; y en por momento dejamos de confiar en nosotras.

 

Si bien, no todas las mamás caemos en la depresión, la mayoría pasamos por el “burn out materno” ya sea de manera rápida, intermitente o permanente.

 

Recuerda dos cosas. 

 

1)Es importante y mandatorio auto-cuidarnos y tener tiempo especial para nosotras. 

 

2) No desquitarnos con la persona equivocada y con la persona que es más valiosa en nuestra vida “nuestros hijos”.

 

Mejor aléjate por unos minutos para que evites que contengas a esa Mamá Ogro® y sobre todo, comienza a solucionar de raíz el tema.

 

Si tú no estas bien, tus hijos no están bien.

Recuerda: Solo si estás 100%  CONVENCIDA, DECIDIDA Y COMPROMETIDA , en ser una Mamá Libre (patrones de crianza obsoletos, creencias, heridas de infancia, altas expectativas, culpas y perfección) y una Mamá Plena  (que se ama, valora, se cuida, es segura de sí misma, ecuánime y que vive en paz, armonía y equilibrio) podrás dejar  en este mundo Niños Libres.Niños Plenos®.

«Si tú estas bien, tus hijos están bien» 

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Vanessa Mercado
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